El relieve cambia sin parar: unas fuerzas de dentro de la Tierra lo levantan y otras de fuera lo desgastan. Mira hacia dónde señala la flecha en cada dibujo y toca su nombre, y después descubre quién ha modelado cada paisaje. Truco: piensa en la Tierra como en un melocotón, con piel, carne y hueso. Y en los paisajes, fíjate bien en la forma: no deja la misma huella un río que un glaciar.