Los hábitos de higiene te protegen de los microbios. En el primer juego entras en una habitación y tienes que encontrar lo que está sucio o sin recoger: cada vez que lo tocas, se queda limpio. ¡Ojo, que algunas cosas ya están bien y no hay que tocarlas! En el segundo, llevas cada hábito a su grupo: ¿limpias tu cuerpo o el lugar donde vives?