Para describir un lugar hay que seguir un orden: primero, qué es y dónde está; después, cómo es; luego, qué cosas hay en él; y al final, qué sientes allí y qué opinas. Un truco: el párrafo que habla de ti («me gusta», «creo») va el último. Y para adivinar un objeto, lee despacio: la forma, las partes y para qué sirve te dicen cuál es.