Con los decimales se multiplica y se divide igual que con los números de siempre: haz la cuenta como si no hubiera coma y, al final, colócala. Al multiplicar, el resultado lleva tantas cifras decimales como los factores; al dividir, la coma del cociente se pone cuando bajas la primera cifra decimal. Y por 10, 100 o 1000 no hace falta hacer cuentas: la coma salta tantos lugares como ceros. ¡Ojo! Multiplicar un decimal por 10 no es añadir un cero al final.