En inglés casi todos los plurales llevan -s, pero esa -s no siempre suena igual. Escucha cada palabra y fíjate en cómo acaba la palabra en singular. Un truco: pon la mano en la garganta al decir el último sonido; si vibra, el plural zumba como una abeja. Y cuando la palabra ya termina en un sonido parecido a la s, el plural gana una sílaba más. ¡Lo que cuenta es el sonido, no la letra!